—Esto… Lucy, querría preguntarte algo… —la mujer, al escuchar su nombre, se giró hacia Marina con una sonrisa.
—Claro, ¿qué ocurre?
La joven tragó saliva. David y ella llevaban varios días investigando acerca del extraño molino del que habían huido, intentando encontrar pistas en Internet sobre qué era exactamente aquel lugar. Sin embargo, a Marina le era imposible concentrarse por culpa del continuo martirio de una duda en su cabeza: ¿era realmente Lucía su madre biológica? Y si era así, ¿por qué la separaron de ella? Encontró respuestas relacionadas a esto último en los documentos de adopción de su casa, pero sabía que eran simples excusas mal hechas que se escribieron ahí para ocultar una realidad mucho más compleja. Y si esa verdad era la que estaba imaginando, podría incluso tener conexión con lo que David y ella habían descubierto del molino hasta ese momento.
—Sé que es una duda bastante rara, pero me preguntaba si tenías otra hija —cuestionó por fin la chica, clavando su mirada en los ojos de Lucy.
Y entonces, la mujer se dio cuenta.
Mismo cabello que ella, mismos ojos que su difunto esposo. La última vez que la vio fue cuando se la llevaron al orfanato, durmiendo plácidamente y envuelta entre trapos de lana, ajena al verdadero motivo de su adopción. Lucy estaba paralizada debido a la estupefacción que le causó el descubrimiento, pero todavía fue capaz de articular, con la voz temblorosa:
—¿Marina…? ¿Eres mi Marina?
La muchacha sonrió ampliamente, afirmativa, y ambas se fundieron en un abrazo, derramando lágrimas de felicidad por el milagroso reencuentro. Estuvieron comentando durante un buen rato todo lo que no pudieron decirse durante todos aquellos años, y en un momento dado, Marina formuló la pregunta clave que había estado torturando su mente todo ese tiempo:
—Mamá, ¿por qué me diste en adopción?
Resumen: Marina le pregunta a Lucy sobre si es su hija para descubrir así el verdadero motivo de por qué la dieron en adopción. Este motivo también podría estar conectado con el misterio del molino.
Escrito por: Slash
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